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Como elegir el nombre de dominio de tu página web

El dominio de tu sitio web es la dirección única que se utilizará para acceder a tu sitio, por lo que es importante que sea fácil de recordar, identificar y promover

El nombre de dominio es la primera parte de tu identidad digital. Es lo que la gente escribe cuando te busca directamente, lo que aparece en tus tarjetas de visita, en tu firma de correo, en los presupuestos que envías. Y a diferencia del diseño de la web, que puedes cambiar con relativa facilidad, el dominio es algo que conviene acertar desde el principio, porque cambiarlo después tiene costes reales.

Qué hace que un dominio sea bueno

La fórmula es sencilla aunque no siempre fácil de aplicar: que sea fácil de recordar, fácil de escribir y que diga algo sobre quién eres o qué haces.

Los dominios largos se confunden, se escriben mal y cuestan más de transmitir verbalmente. Si tienes que deletrearlo cada vez que lo dices en voz alta, considera si hay una versión más corta. Los guiones y números son especialmente problemáticos: obligan a aclarar "guión bajo no, guión medio" o "el número tres, no la palabra" cada vez que los mencionas. Si puedes evitarlos, mejor.

La relevancia también importa. Un dominio que recuerde a tu negocio o marca facilita que la gente te encuentre y te recuerde. Y aunque las palabras clave en el dominio ya no tienen el peso que tenían hace una década en SEO, un dominio descriptivo sigue ayudando a que los usuarios entiendan a qué se dedica la empresa antes de entrar.

¿Tiene que coincidir con el nombre de la empresa?

En la mayoría de los casos, sí. Un dominio que coincide con tu nombre comercial refuerza la identidad de marca, hace más fácil que los clientes te encuentren cuando buscan directamente por tu nombre y reduce la confusión. Cuando alguien oye tu nombre en una conversación y luego busca en Google, que el dominio coincida es la diferencia entre que llegue a tu web o a la de otro.

El problema es que los dominios buenos están cada vez más ocupados. Si tu primera opción no está disponible, hay alternativas razonables: añadir el país o la ciudad ("negociomadrid.es"), el sector ("clinicadentalnombre.com") o una variante corta del nombre que sea fácil de recordar.

Lo que no recomendamos es registrar un dominio completamente diferente al nombre de tu empresa porque "el tuyo estaba ocupado". Eso genera desconexión entre marca y presencia online que cuesta más de lo que parece.

Las extensiones: .com, .es y las nuevas opciones

El .com sigue siendo el rey. Cuando alguien no recuerda bien el dominio, tiende a probar con .com por defecto. Para un negocio con vocación internacional o simplemente para tener la credibilidad que da la extensión más reconocida del mundo, .com es la primera opción.

Para negocios con audiencia exclusivamente española, el .es tiene mucho sentido. Google lo considera una señal de relevancia local, lo que puede beneficiar el posicionamiento en búsquedas desde España.

Las extensiones nuevas como .shop, .tech, .studio o .blog ofrecen disponibilidad cuando las opciones clásicas están ocupadas y pueden ser útiles para reforzar el sector de actividad. Su desventaja principal es que son menos reconocidas y algunos usuarios todavía las perciben como menos fiables que las tradicionales. Funcionan bien si el resto del dominio es claro y memorable; si además es largo y confuso, el problema se multiplica.

Los dominios territoriales y el SEO local

Si tu negocio tiene presencia local — una tienda, un restaurante, un despacho — un dominio con ccTLD (código de país, como .es, .mx o .ar) le dice a Google que eres relevante para búsquedas en esa región. No es magia, pero es una señal que suma al posicionamiento local cuando se combina con otras buenas prácticas.

Cuando el dominio que quieres ya está registrado

Hay tres caminos. El más directo es contactar al propietario actual y hacer una oferta de compra. No hay ningún impedimento legal para ello, aunque el precio puede ser elevado si el dominio es valioso o si el propietario es especulador de dominios.

Si no hay respuesta o el precio es prohibitivo, los servicios de intermediación como Sedo o Afternic pueden facilitar la negociación. También existen subastas de dominios donde aparecen nombres que han caducado o que se ponen en venta de forma explícita.

Antes de comprar un dominio de segunda mano, vale la pena revisar su historial. Un dominio que anteriormente fue usado para spam o contenido de baja calidad puede arrastrar penalizaciones en los buscadores que cuesten meses limpiar.

Por qué algunos dominios están restringidos

Hay categorías de dominios que los registradores no pueden vender libremente: nombres que infringen marcas registradas, términos reservados por organismos gubernamentales, y nombres con contenidos ilegales. Si intentas registrar algo que incluye el nombre de una marca conocida sin autorización, el proceso de disputas de la ICANN puede obligarte a cederlo sin compensación. No merece la pena el riesgo.


El dominio ideal es corto, fácil de pronunciar y de escribir, relacionado con tu marca y disponible en la extensión que más te conviene. Si encuentras algo que cumple cuatro de esos cinco criterios, probablemente estés ante una buena opción.

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