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La importancia del contenido en el diseño web

El contenido es una parte crucial de cualquier sitio web exitoso.

Hay una tendencia en los proyectos web a tratar el contenido como algo que se rellena al final, una vez que el diseño ya está listo. "Pon texto de prueba por ahora y ya pondremos el real". El resultado suele ser webs que visualmente pueden ser impresionantes pero que no le dicen nada a nadie, o que tienen contenido excelente presentado de una forma que nadie quiere leer.

Diseño y contenido no son dos fases distintas de un proyecto. Son dos elementos que se tienen que trabajar juntos desde el principio.

El contenido y el SEO: no es sobre las palabras clave

Mucha gente entiende el SEO como rellenar textos con las palabras clave adecuadas. Eso ya no funciona bien, y tampoco era nunca toda la historia. Lo que Google valora es contenido que responde bien a lo que la gente busca: claro, organizado, actualizado y genuinamente útil.

La estructura importa tanto como las palabras. Los encabezados bien jerarquizados, los párrafos cortos, las listas cuando tienen sentido —todo eso mejora la legibilidad para personas y para motores de búsqueda a la vez. Un texto bien estructurado es más fácil de escanear para alguien que llega con una pregunta concreta, y más fácil de interpretar para el rastreador de Google.

La tasa de rebote también entra en la ecuación. Si la gente llega a tu página, no encuentra lo que buscaba y se va en diez segundos, esa señal llega a Google. El contenido que no conecta con las expectativas del usuario perjudica el posicionamiento, aunque técnicamente esté bien optimizado.

Contenido que convierte: de visita a acción

Una visita que no hace nada no sirve de mucho. El contenido tiene un papel fundamental en guiar al usuario hacia la acción que quieres que tome, ya sea pedir un presupuesto, suscribirse a una newsletter o comprar un producto.

Para eso, el contenido tiene que estar alineado con lo que el usuario necesita en ese momento. Alguien que acaba de descubrir tu empresa necesita entender qué ofreces y por qué eres una buena opción. Alguien que ya te conoce y está evaluando si contratar necesita información más específica, testimonios, garantías. El mismo texto no sirve para los dos.

Las llamadas a la acción tienen que estar presentes, ser claras y estar en el lugar adecuado. No se trata de ser agresivo, sino de no dejar al usuario sin una dirección clara de qué hacer si le ha convencido lo que ha leído.

Accesibilidad del contenido: escribir para todos

El contenido accesible no es una cuestión menor. Texto fácil de leer —tamaño de fuente adecuado, contraste suficiente, párrafos cortos— beneficia a todo el mundo, no solo a personas con necesidades especiales. El uso correcto de encabezados y estructuras semánticas permite a los lectores de pantalla navegar el contenido, y también ayuda a quien llega a la página buscando algo concreto y no quiere leer todo.

El diseño responsivo y el contenido van de la mano aquí. Un texto que se lee bien en escritorio puede resultar incómodo en móvil si los párrafos son demasiado largos o los botones demasiado pequeños. Pensar el contenido con las pantallas pequeñas en mente obliga a priorizar lo esencial, lo cual suele mejorar también la experiencia en escritorio.

Crear contenido que valga la pena

No hay fórmulas infalibles, pero hay un proceso que suele funcionar: conocer bien a la audiencia antes de escribir, hacer una investigación de palabras clave para entender cómo busca la gente lo que ofreces, y escribir con ese lector específico en mente.

El tono tiene que ser coherente en todo el sitio. No hace falta que sea formal ni coloquial de forma absoluta, pero sí que sea el mismo en todas las páginas. Los saltos de registro —una página muy seria y la siguiente muy informal— generan confusión.

Y el contenido necesita mantenimiento. Una página de servicios que describe lo que hacíais el año pasado, un blog cuya última entrada tiene dos años de antigüedad, una página de equipo con personas que ya no trabajan en la empresa: todo eso envía señales de abandono que afectan a la confianza.


Al final, el mejor diseño web es el que sirve al contenido. No al revés. Un diseño que distrae del mensaje o que dificulta encontrar la información que el usuario busca no es un buen diseño, independientemente de lo atractivo que sea visualmente. Cuando los dos trabajan juntos desde el principio, el resultado es casi siempre mejor.

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